Pensando la Polis desde la Jungla

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Tres poemas para ayer.

Desde la Jungla revive M. Troncoso (José Pepino) y nos tira estas municiones.

 

Lo dicho y la dicha

Aquí
entre la miga y la cáscara
entre la raíz y el tallo
entre el ir y venir
espero bien quieto
algún deslumbre del vacío
una mueca de la nada

en estremecimiento del alma
de una flor sensible recién abierta

Abrazo este momento
lo infundo en mi pecho tibio
voy contándole de mi viaje sin ruta
del camino por caminar con ojos vendados
y le agradezco por acercarme una duda

que es mi pan diario

Y así van pasando lo días

como pasan los años

con la humildad universal

haciéndome saber

que todo lo que nace tiene que morir

 

Revés y luz

Quiero ir adonde no llegue

y despertar en un anochecer de campo

mientras agolpo mis campañas del tiempo

Poder cruzar los sueños que no tendré

animarme a cuidar mi monstruo

del descalabro que habita allí afuera

y si pierdo las batallas que me prometieron

besar en la frente al guerrero

por no frenar su marcha pese a la bruma

Es la noticia fresca del porvenir

o será el sin sentido tras el velo

Al discurrir del ámbito terrestre

veré al dios siniestrado y entero

con una mancha turbante que indica

el paso de todos los cielos y orígenes

que indefectiblemente pujan

desde el primer rugido del universo

 

Cuando con el tiempo nos amistamos

Un corredor de cipreses

basta con ello

Un corredor de cipreses

para abrazar la prometida libertad

aunque se aparezca incorpórea y remota

 

La gran ciudad va quedando atrás

rezagada con sus gentes

con sus bestias y ángeles

prometidos todos por la velocidad de la luz

Vacía a mi espalda

me rasguña con sus garras oxidadas de mundo

me pide que me gire y le mire el genital

pero yo ya camino seguro por un corredor de cipreses

¡Señor Universo!

 

En este día tengo más confianza en el perro vagabundo

en la plaza del pueblo

y en la silla de madera que me cobija

el sol se refleja en cada laguna de calleja

ya el crepitar de la lluvia me lo dijo

también el olor a tierra recién bañada

Un corredor de cipreses

basta con ello

Si al final siempre miro por el agujero

del recuerdo de un recuerdo