Pensando la Polis desde la Jungla

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Canto que ha sido valiente, siempre será canción nueva.

Homenaje a Victor Jara (1932-1973)

JARA.JPGPlegarias a un trovador

Cayó una tarde como todos.
(Con Y griega y doble L)

¿Cómo habrán mirado sus ojos?
Su sonrisa, su cuello, ¿sus manos?
¿Cuánta sangre rodó por su frente
hasta tapar su rostro campesino?
¿Cómo tiritaban sus músculos?
¿Retumbaban sus cantatas acalladas?

Es necesario imaginárselo.
Es necesario buscar su mirada
entre todas las miradas
y clavar en ella los ojos
que laten dentro del calabozo.

¿Cómo andaba vestido?
¿Alguien lo ha visto?
¿Alguien sabe dónde lo puedo encontrar
para ver permanecer su sonrisa dibujada?

No paró de sonreír, eso lo sé.
No se exilió su sonrisa con las patadas
y los culatazos sordos.

Déjanos escucharte en voz alta,
en estéreo insolente,
en espigado parlante.

Permíteme tomarte la mano,
Déjame palpar tus costillas retorcidas,
hurgar en ellas para ver entre astillas,
el color de tu alma.

Levántate y mira la montaña trovador
Y hagamos juntos un canto a lo humano.

Iluminado sigues, como un farol
los pasos temblorosos de mi calzada.
Y la dignidad tiene tu nombre:
Victor-ia.

Lidio Artínez