Pensando la Polis desde la Jungla

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Mi “Hegel”.

Por Franz Overbeck

hegel-belleza

Los siguientes párrafos corresponden a la segunda parte de “Mí Hegel” interpretación que escribo de la clásica “Fenomenología del espíritu”. Para ello, ocupo dos traducciones: la realizada por Wenceslao Roces (editorial CFE) y la de Antonio Gómez Machado (editorial Abada).

Al finalizar están algunas ideas aplicables a nuestra realidad.

Lo verdadero como principio y su despliegue.

No podemos observar una bellota, sin exigir al mismo tiempo querer ver el roble con todo el vigor de su tronco, la expansión de sus ramas y la masa de su follaje. Del mismo modo la conciencia exige ver todo el proceso para tener certeza de sus presunciones y reconocer el concepto. Sin embargo, algunos, presos de sus métodos y convenciones acostumbran a pasar, forma, contenido y sustancia como la verdad absoluta, entendiendo estos constructos como verdades fijadas, mas bien como momentos negativos o solo del sujeto o “ser en si”. De este modo lo nuevo que se integra, lo que recién se conoce se categorizan en algunas de esta viejas formulas, mostrándonos una ciencia como “La noche donde todos los gatos son negros”. Lo verdadero es por lo tanto sujeto y también predicado, “en si” y “para si”, sin este despliegue no se llega al acabamiento de las distintas posibilidades, que ni la cosa, ni el sujeto pueden intercambiar mediante el desarrollo de la ciencia. Lo verdadero se construye desde el movimiento constante de la autoconciencia, que retorna al “si mismo” durante el devenir, desde su principio y durante su desarrollo. No existe la verdad fijada en la sustancia, solo su despliegue.

El concepto de lo absoluto como el concepto del sujeto.

Lo verdadero del sujeto, su verdadera sustancia no radica en su indivisibilidad, su cuerpo, su sustancia, si no mas bien en que él es capaz de ser otro de ponerse en el lugar del otro. Esta posibilidad, que es la inteligibilidad no destruye al sujeto, si no más bien lo desarrolla. Es decir el embrión no es una ser humano en principio para la sociedad, si no, que un ser “para si” y “en si mismo”. Únicamente es para la humanidad como razón cultivada que se despliega durante su formación, antes solo es sustancia y por lo tanto principio o sujeto. Por ello lo absoluto es el todo que es inteligible para el sujeto durante su existencia y solo logra darse cuenta de esto en las postrimerías de su vida. La conciencia nunca llega a conocer a los objetos, ni la ciencia de los objetos a los sujetos. El juego dialéctico solo se devela en el devenir del sujeto, como portador de autoconciencia, que se concreta en lo absoluto. El concepto de sujeto.

El devenir del saber.

El puro conocerse a si mismo en el absoluto, es el fundamento de la ciencia. Esa primera inteligibilidad es el principio de todo conocer. Sin embargo la ciencia reclama a la autoconciencia que se quede solo estancada ahí, quizás adorando conceptos, como Dios y Verdad. El sujeto por el contrario reclama a la ciencia, que se ha olvidado de él y haya elevado los saberes a formulas tan abstractas que la conciencia no puede reconciliarse con ellos. Olvidan ambos que son momentos de la misma cosa, pero que en el ardor de la batalla terminan ambos relegándose y excluyéndose. Temen reconocer que lo verdadero es el devenir de si mismo, ciencia y sujeto que construyen el espíritu y no la sustancia ajena del sujeto, pues uno conoce a Dios o el Amor no solo en el concepto si no también a través de la existencia. Se debe producir en el “ser otro” un extrañamiento, de lo que hasta antes tenia por seguro, una duda, que aniquile los viejas pieles con las que se suponía guarecido. Este despliegue inevitablemente lo llevara a reconciliarse consigo mismo, pues lo absoluto es el espíritu, “en y para sí” y la ciencia o el ejercicio del pensamiento desarrollan la potencia y es el motor de la vida para el ser.

De que nos podría servir para el presente estas ideas de Hegel. Enumerare algunas que claramente después del año mil ochocientos siete, han sido ampliamente difundidas, aunque nunca es tarde refrescarlas.

1) Amor, libertad, justicia, equilibrio, árbol, casa, puente, Yo, Tú. No son nada! más bien no existen en lo estático. Son solo formas arbitrarias que se nos inculcan desde pequeños. Busca el amor nos dicen, la justicia, la libertad, el árbol, como si ellos existieran en alguna parte del éter del mundo. El hombre es un proyecto, un ser arrojado a la existencia, que armado de estos saberes cree encontrarlos en todos lados. Las niñas de rosado, los hombres de azul, son solo disfraces para decirnos que la esencia precede a la existencia. Verdades graníticas que aún después de todo existen, ahí donde la gente cree en los muertos, duendes y espíritus. Donde la gente busca el ideal, lo que debería ser, lo que se aprendió y se vio en lo otro. Teme por lo tanto ser ella misma y transitar por el peligroso camino del desamor, la esclavitud, la bellota, la gruta o cruzar el río a nado. Teme desenvolverse y conocer su espíritu reflejado en el espejo de la propia existencia, le teme finalmente a la nada.

2) El sujeto, es unidad, ya de sus razón envuelto en si mismo, y también de su razón colectiva con el otro. La humanidad no avanza mientras no se reconozca a lo otro, como puntal de nuestro desarrollo evolutivo. Una sociedad que busque solo la individualidad y el dominio personal, por sobre el espíritu colectivo, dejara inevitablemente su condición natural fijada por lo otro. Abandonada al ídolo de barro en que se ha transformado el “si mismo”

3) No existe la verdad absoluta, ni los concepto absolutos. Solo interpretaciones y verdades que se superponen en el desarrollo de la conciencia. La educación clásica, monotemática y fija va en contra de este desarrollo. Enseñamos primero la casa, el concepto, más nunca sus cimientos (la roca o el suelo donde esta construida). El espíritu de nuestros jóvenes educandos cree entonces en un mundo dado, vacío de significado, pues la historia esta escrita, las palabras adolecen de filología o lingüística y el cuerpo humano es solo un órgano más que se enferma sin conciencia. El sujeto se reduce y somete a la ciencia, olvidando que él es precisamente la ciencia.

4) La existencia es lucha, es lucha contra los objetos y también contra nuestros pensamientos. El espíritu se construye aquí, citando a Hegel “Si no hay contradicción no hay evolución, si no hay evolución no hay mañana” Como conocer el amor, si no se ha vencido el dolor, como creer en el mañana, si no se entiende ni se reconoce nuestro pasado. La vida es cambio y dialéctica pura. Podemos estar seguros muchas veces del camino a tomar, pero nada nos profetiza nuestro destino. Somos construcción perpetua, eterna y eso en una sociedad conservadora inundada de dispositivos de control, es materia fecunda para la perdida fundamental de aquello que nos define, “el predicado”. Lo que hacemos libertariamente con nuestra vida. El espíritu es ante todo libre, la autoconciencia y la ciencia se disputan el ser y nosotros estamos destinados eternamente a este campo de batalla. No vale la pena resistir, solo adaptarse y mutar.

5) De que nos sirven? todos estos diálogos estéticos confusos y conceptos elevados de los que se jacta la razón humana. Esencia, ser ahí, ser en si y para si, espíritu, absoluto, etc. Y tantas frasecitas y palabras indeterminadas. De que nos sirven? Si nuestros jóvenes en las plazas y barrios marginales, experimentan ahora con pastillas (trencitos) pasta y cuanto plástico exista para su extravío. Así como la ciencia docta, trata de engrandecer y engalanar con lujo el lenguaje filosófico, así es como el mercado, este mercado! intenta condenar a nuestra juventud al exilio y lo aleja de su ser. Lo aleja a punta de golpes y desesperanza. Olvidarnos queremos, olvidarnos de nosotros, pues solo somos en cuanto podamos despojarnos de esta cruda vida.
Dialéctica? No hay dialéctica para ellos aquí, solo simple sobrevivencia en soledad. ¿Desarrollo de la autoconciencia? Cual? Nos preguntan en las plazas, los basureros y poblaciones de nuestra gran capital. Mientras algunos elevan sus cátedras, en esas hermosas universidades y se ufanan de su Hegel. El otro, ese espejo que nos hará grandes como pueblo, perece y muere abúlico, estancado en su desarrollo. Ahí, en ese joven que se debate en la desesperanza habita la dialéctica pura, la contradicción vital del ser y no ser. Eso queridos compatriotas lo hemos olvidado pues preferimos mirar las estrellas que al espíritu de esos adolescentes que son el mañana de nuestro pueblo.

2 Responses to Mi “Hegel”.

  1. Avatar cristian maya
    cristian maya says:

    Me gustaría saber de que libro sacaste la frase “Si no hay contradicción no hay evolución, si no hay evolución no hay mañana” Como conocer el amor, si no se ha vencido el dolor, como creer en el mañana, si no se entiende ni se reconoce nuestro pasado. La vida es cambio y dialéctica pura”

    • Avatar franz overbeck
      franz overbeck says:

      Hola, me parece y perdon por la demora, que aparece en la enciclopedia de las ciencias, editorial porrua, pero te averiguare el dato con mayor precisión…slds y gracias por leer..