Pensando la Polis desde la Jungla

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La táctica del lenguaje. Nicanor, estamos contigo.

Nicanor+Parra

A propósito de un post que nos llegó y que relata lo siguiente:

Julio Cortazar escribió “La coma, esa puerta giratoria del pensamiento”

“Si el hombre supiera realmente el valor que tiene la mujer andaría a cuatro patas en su búsqueda”

¿Dónde pondrías tú la coma?

La mujeres la colocarían después de la palabra mujer, nosotros los machos seguramente después de la palabra tiene. Quizás ustedes no contestarían de la misma manera, pero existe una alta probabilidad de que así sea. El lenguaje como un archirepetido discurso crea realidad. Nombrar las cosas es atraparlas con el intelecto, con la razón. Hasta el silencio es una forma de lenguaje, pues la palabra, o la acción se cazan en este concepto, como actitud, como supuesta forma de ser, de estar…de habitar. Los hombres repiten su accionar en el tiempo y en ese decurso, queda grabada la forma de ser de todos y de cada uno.

Este circulo vicioso del “habitar”, donde deambulamos aparentemente libres, es más bien una jaula. Donde se es presa del genero, del lenguaje y de todo lo que los seres comunicantes o parlantes han expresado. Desde la pretérita primera palabra, hasta la ultima foto de facebook o whatsapp enviada.

Las comas son en este sentido, el eterno retorno de las acciones de los hombres, la pausa para repetir los significados del lenguaje, de las acciones. Se piensa generalmente que se habla, que se escribe, pensando la singularidad de las situaciones, que se abarca el sentido que tácitamente se ha propuesto. Claro el lenguaje, tiene esta garantía, pretende forzar la relación entre los que se comunican, pues se entiende que desde antes de nosotros la suerte esta echada, pues ya todo esta escrito. Así las cosas, las famosas palabras ya no expresan nada, si no encasillan, lo que se pretende contar tergiversado, por nuestra experiencia vivida en el pasado. Por lo tanto, ustedes pensaran de esta forma, los otros de otra, en un juego dialéctico hasta el infinito. Sin embargo, Don Nicanor Parra nos ha enseñado, que se puede salir de la jaula, solo debemos desestructurar el lenguaje, quitarle peso a los significados, hablar en miles de lenguas o más bien perspectivas. Enseñar quizás, que las palabras son solo eso, que las acciones pueden o no tener significado, o mas bien el sentido que algunos le pretenden atribuir. Callar, hablar, vivir, solo tiene validez, mientras intentemos una nueva forma de comunicación, quizás la poesía, o el arte, la música y todo cuanto escapa a los conceptos arbitrarios del lenguaje. A nosotros nos compete como educadores, como difamadores, crear nuevos significados, demostrar con nuestras acciones, que podemos dar nuevos horizontes para estos tiempos. Y que mejor ejemplo que el concepto de mujer o de hombre, derrumbar el género atrapado ahí en la coma, en ese subconsciente colectivo, donde todo esta escrito. Finalmente se tiene miedo de salir de él, se rehúye pensar desde otra perspectiva, se petrifican los conceptos, se repiten las acciones, las relaciones, los amores, lenguajes que los cantores del corazón nos han instalado y todo aquello que nos hace humanos, demasiado humanos…