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¿La Tercera es la Vencida?

¿La Tercera es la vencida?

Por José Pepino.

La comisión de relaciones exteriores del imperio norteamericano ha redactado y aprobado el documento bisagra para institucionalizar un ataque misilístico contra territorio sirio. El dosier cuenta con mayoría bipartidista en ambas cámaras del capitolio luego del lobby desplegado por el secretario de estado del gobierno terrorista de Obama.                                 

Sin título“Esto no es Irak ni Afganistán. Esta es una medida limitada, proporcional que envía un mensaje claro”. La sentencia del premio nobel de la paz Barack Obama, quien ha decretado seguir con la política intervencionista de su predecesor (Bush) en territorio Árabe,  contiene la desesperación del alicaído imperio por recuperar su sitial de “potencia implacable”. Para ello, su gobierno no ha escatimado en  su propuesta bélica y en cuestión de horas logró destrabar ciertas reticencias al interior de los dos “partidos país”, institucionalizando la maniobra terrorista.

La hoja de ruta indica un ataque misilístico desde el Mediterráneo con duración de 60 días con una posible prórroga de 30. La agresión militar contra el gobierno de Bashar Al-Assad cuenta con el beneplácito implícito de los protagonistas de occidente y, y con una contribución decidida del socialista francés Francois Hollande, por considerar “irrefutables las pruebas que sindican al régimen sirio como responsable del ataque químico”. A diferencia del sangriento historial belicoso norteamericano, la intervención no contemplara contingente terrestre (recordando, tal vez, los 7.000 soldados estadounidenses muertos en Afganistán e Irak durante 10 años de conflicto unilateral).

Las voces analíticas de occidente y, ciertamente, los portavoces del imperio se han adelantado en clarificar la preponderancia del rol que tendrá el gobierno de Obama en salvaguardar la tranquilidad y el orden mundial y particularmente el de su pueblo. El “eje del mal”, con Irán a la cabeza –dicen las instituciones oficialistas.-, podría terminar por ganar el quién vive y hegemonizar una trinchera insalvable para los intereses “mayoritarios” de la comunidad mundial.

Argumentos sinónimos sino iguales discurseó el tirano texano George Bush previo a las ocupaciones de Afganistán en 2001 e Irak en 2003. ¿Dichas determinaciones resultaron sine qua non en aquel momento para salvar a la región del descalabro? Vistos los hechos ¿existió avance en la paz política/social en territorios islámicos? ¿Se evidenció integración civil? Las respuestas han quedado escritas a fuego en la historia. El imperio pudo adelantar en algunas yardas la carrera petrolera y se supo que la información de inteligencia manejada por el pentágono que denunciaba la “tenencia de armas de destrucción masiva por parte del régimen de Hussein”, era totalmente falsa e infundada. Más nada, sólo oasis de sangre en las curvaturas desérticas de Oriente Medio y un repudio inexorable de la población yankee.

Orquestación Sarín desde el Pentágono:

Según consigna el sitio www.pastebin.com,  un pirata informático norteamericano ha recabado suficiente evidencia de correos cruzados entre Jamie MacDonald y Eugene Furst (ambos con rango de directores del Estado Mayor de Inteligencia del Ejército), en los que alardean de los buenos resultados del montaje preparado por el Pentágono: el ataque químico provino desde territorio rebelde.

E.E.U.U. no estaría orquestando en solitario desde occidente. La periodista de la agencia Associated Press, Dale Gavlak, confirmó que rebeldes sirios le reconocieron haber sido los responsables del ataque con gas sarín contra suburbios de Damasco, el pasado 21 de agosto. Los principales financistas del crimen de lesa humanidad achacado al gobierno de Al Assad, serían las monarquías del Golfo Pérsico, resaltando la entrega de armas químicas e inteligencia por parte del príncipe saudita Bandar bin Sultan.

Si en 2001 el ataque imperialista a Afganistan tuvo por objetivo derrocar al régimen musulmán y desactivar a los grupos fundamentalistas islámicos, esta vez el cálculo lóbrego del gobierno terrorista de Obama apunta a trabajar conjuntamente con el Frente Al Nursa, brazo sirio de Al Qaeda, emblema mundial –dibujado por el imperio-, del extremismo musulmán. Así mismo un grupo importante de rebeldes entrenados por Al Nursa reconocieron no estar propiamente preparados para la manipulación y uso de armamento químico, lo que ayudó a la escenificación de una barbarie destemplada.