Pensando la Polis desde la Jungla

Expandmenu Shrunk


Escuela de Chicago y Teorías ambientales del delito.

Siguiendo los consejos de uno de nuestros colaboradores y haciendo mías sus palabras en relación a que la discusión sobre el delito en nuestra patria se asocia únicamente al concepto de “puerta giratoria” y a la función que deben cumplir los operadores del sistema formal de control penal (fiscales, jueces, prisiones, policías, etc.), es que he decidido presentarles un nuevo artículo que busca desenmarañar las condiciones sociales vinculadas al delito. La “lucha contra el crimen” no debe limitarse a estrechar las redes de control sobre los ciudadanos. En un estilo de gobierno (el mal gobierno) donde se busca (por ignorancia o conveniencia) establecer sólo responsabilidades individuales en cuanto a estos actos, es bueno dar una mirada a quienes vieron en estos comportamientos otras condicionantes. La Escuela de Chicago fue, en este aspecto, una importante precursora y a pesar que la mayoría de sus planteamientos puedan considerarse obsoletos, algunos parecieran aún estar vigentes, y eso es lo triste….

1.- Escuela de Chicago: Sociología Urbana y Ecología Social.

La Escuela de Chicago, desde los años 20 ha sido uno de los focos más influyentes dentro de la Sociología criminal. La concepción plural del orden social y su actitud de apertura y compromiso con los problemas sociales del momento, son sus principales puntos de validación.

Resaltó la importancia etiológica del factor ambiental y su vinculación con la delincuencia. La tesis más relevante dice relación con que las características físicas y sociales de determinados espacios urbanos de la moderna ciudad industrial, generan criminalidad, estableciendo y explicando la distribución geográfica de esta.

Se postulaba la imagen de la “ciudad”, como “macroorganismo”, a semejanza de cualquier ser vivo. Spencer comentaba que “la sociedad es un organismo que posee una masa (las personas de la sociedad), una estructura compleja que se incrementa con su crecimiento, partes interdependientes, y una vida que está por encima de las vidas de cada parte. Se usaron conceptos de la biología tales como simbiosis, equilibrio biótico, invasión, dominación, sucesión, áreas naturales, etc. La ciudad es vista como una célula con un núcleo (centro neurálgico) del cual se desprenden anillos concéntricos. La presencia de problemas que se presenten en este macroorganismo da origen al concepto de “patología social”.

Sin embargo, es importante no confundir la Escuela de Chicago con la Ecología Social, si bien es cierto pueden tener un tronco en común, la Escuela de Chicago logra tomar distancia de estas explicaciones, ampliando su visión del fenómeno criminal desde una perspectiva más compleja. Por un lado, intenta ponerse en el lugar de quien comete la infracción y no sólo tratar de explicar las causas por las que delinque; por otra parte intenta entender los mecanismos de transmisión y aprendizaje de dichas culturas asociales.

2.- Objeto y Método de la Escuela de Chicago.

a)   Desde 1860, las ciudades del medio oeste de estados Unidos, se ven atestadas de inmigrantes extranjeros. Sólo en Chicago, la cantidad de habitantes crece de 110.000 a 2.000.000 entre este año y 1910. La industrialización y la migración crean un nuevo tipo de hábitat. La gran ciudad se convierte en un centro multirracial y cultural pero, también, en el foco de nuevos problemas sociales.

Este trasfondo explica el particular énfasis que esta Escuela puso en el cambio del Entorno espacial. Se preocupa de aspectos concretos y externos del mid-west norteamericano: crecimiento de las ciudades, expansión de industrias y ferrocarril, mosaico de razas y nacionalidades, movimiento de la población, distribución de los servicios, anatomía de ciertos barrios y ghetos como China Town, Little Italy, Chicago´s North Side, etc.

b)                 La Escuela de Chicago emplea métodos empíricos de investigación de campo y de técnicas de estadísticas ya empleadas (Estadística Moral – Enfoques Plurifactoriales). R. E. Park, por ejemplo, adoptó el método antropológico de la observación activa, debiendo internarse personalmente en los lugares de la ciudad donde se suponía existía mayor prevalencia de población delictiva.

Esto no significa que la Escuela de Chicago sólo se limitara a describir los hechos observados, sino que pretende comprender y explicar los problemas sociales en su correlación con la nueva estructura urbana, partiendo de diversos esquemas conceptuales y modelos de crecimiento y organización metropolitano. McKenzie, por ejemplo, establece una analogía entre la metrópoli y el ecosistema. Burgess por su lado, crea un modelo “espacial”, que sirve de marco a sus investigaciones.

La escuela de Chicago, en contraposición a estudios realizados por la Escuela de Pittsburgh y del West Side en 1914, que tienen una clara orientación correccionalista y simplificadora, contemplando la desviación desde fuera, explicando el fenómeno delictivo como la consecuencia de deficientes condiciones de vida. La Escuela de Chicago procuró enfrentarse al problema de la desviación desde dentro, intentando entenderlo desde la óptica del sujeto, tal cual como se le presenta a él. Intentó penetrar profundamente y delicadamente en el fenómeno examinado, captar su sentido y sintonizar con sus protagonistas, potenciando la apreciación (del sujeto) y la empatía. Ciertamente imprimió un giro subjetivista lleno de realismo, que constituye tal vez su más valioso legado.

La escuela de Chicago crea la hipótesis de que los desviados se concentran en un espacio particular de determinadas características, creando un área cultural aislada en el seno de la gran urbe. Los estudios publicados en 1923 por Andersen sobre los hombres sin hogar “The Hobo”, da cuenta de ello.

3.- Precursores y pioneros de la Escuela de Chicago.

a)                  Muchas investigaciones llevadas a cabo por la Estadística Moral tienen, en buena medida, un claro enfoque “ecológico”. Tres datos pueden apuntar a un paralelismo entre ella y la Escuela de Chicago:

-          Ambas contemplan el crimen como fenómeno social, colectivo.

-          La cuantificación de los datos sobre delito y delincuente les permite ilustrar variaciones cualitativas, en orden a las variables de tiempo y lugar.

-          Conceden gran importancia etiológica a factores socioeconómicos objetivos como la pobreza, educación y densidad de población.

Pero, sin duda, el antecedente próximo de la Escuela de Chicago, se encuentra en la obra de W. I. Thomas y F. Znaniecki, “The Polish Peasant in Europe and America” de 1918. Este estudio dio origen al concepto de desorganización social como explicación última de la conducta desviada y proclama la necesidad de conocer esta “desde dentro”, enfoque metodológico que da lugar a una rica gama de investigaciones de campo.

Para estos dos estudiosos, la génesis de la conducta antisocial de aquellas minorías polacas tiene su origen en el desmoronamiento de los vínculos comunitarios, que era la base de la organización social originaria cuando se insertan en un sistema capitalista desarrollado, cuyos objetivos y pautas prevalecen sobre los viejos valores ligados al espíritu de comunidad. El control social primario, entonces, se debilita y los instintos naturales del individuo, no controlados ni canalizados hacia otro sistema de normas considerado también válido, dan paso a la conducta irregular.

-          Integración Social es entendida como elemento distintivo de un grupo social, grupo que comparte en torno a valores comunes.

-          La idea de Desorganización Social, por su parte, tiene causa y efecto en comportamientos inconformistas y se expresa en el proceso contrario: “una disminución de la influencia de las reglas de conducta existente sobre los miembros individuales del grupo. Por ello, según los autores, la única estrategia eficaz respecto a dicha patología social es incidir positivamente en las actitudes de las minorías desintegradas, generando un reacondicionamiento de las mismas que origine un nuevo instinto social, un nuevo impulso hacia la solidaridad activa. Pues, en último  término, el problema del emigrante no es otro que el de quién se encuentra en un nuevo escenario sin una guía moral por desconocer el “contrato social” o no haberlo internalizado plenamente.

b)                 Considerados, también, precursores de la Ecología humana son Simmel (1893) y A. Weber (1899). El primero, desde un enfoque psicológico, resalta las tensiones que padece el individuo en la gran urbe y que requieren ajuste psicológico:

-          actitud de desapego ante los muchos estímulos de la vida urbana.

-          el reconocimiento obligado del valor del dinero y la utilidad personal de los objetos.

-          y la pugna inevitable entre el deseo de anonimato y la necesidad de reconocimiento.

El segundo, se fijó en la movilidad social al constatar que lo emigrantes se veían obligados a residir en los barrios más pobres, desplazándose algunos de ellos con el tiempo a sectores más acomodados.

4.- La “Human Ecology” de Park, Burgess y McKenzie: las “áreas naturales” y el “modelo” de zonas.

a)                  Robert Park es uno de los primeros en tomar el modelo ecológico y aplicarlo a un modelo social, que así como la vida vegetal y animal se muestra como un todo complejo o entramado en el que cada parte depende de las otras en algún aspecto de su existencia. Para sobrevivir, el organismo busca en su hábitat un equilibrio natural, dinámico.

Para Park la ciudad es un organismo en el que pueden apreciarse áreas naturales habitadas por distintos tipos humanos diferentes y distintos modos de vida. La gran urbe es el ambiente favorable para que se desarrollen. Las áreas naturales o morales constituyen una unidad orgánica, un factor de integración, operando como impulso aglutinador de las mismas por componentes raciales o étnicos, ocupacionales, geográficos.

Park toma conceptos como invasión, dominación y sucesión, para explicar la historia americana y el desarrollo de sus ciudades.

b)                 Ernest Burgess, siguiendo esta corriente, traza un modelo teórico de desarrollo de la ciudad norteamericana.

-          La Zona I (el loop). Distrito Central.

-          La Zona II de transición, la más antigua y pobre.

-          La Zona III de los trabajadores (movilidad social)

-          La Zona IV residencia de la clase media.

-          La Zona V ciudades satélite.

c)                  Para McKenzie el “conocimiento de los procesos ecológicos resulta básico en todas las ciencias sociales, por cuanto las instituciones políticas y sociales tiene un sustrato espacial” de suerte que la estabilidad de aquellas se halla fuertemente condicionada por la estabilidad de las relaciones espaciales. Dice que las áreas naturales de la ciudad se caracterizan más por el dato cultural que por el geográfico. Siendo la propia ciudad, que sigue sus instintos, la que impulsa su actividad orgánica desde un núcleo a la periferia. El diseño de la ciudad en cinco círculos concéntricos en estricto rigor, corresponde a él.

Para los seguidores de este modelo, la imagen de Chicago, la visión de la ciudad no es rígida, las zonas se caracterizan por su dinamismo y se asocian, de esta manera, a los conceptos de invasión, dominación y sucesión, propiciados pos diversos factores que van en pos de un equilibrio biótico y social.

En toda urbe existen zonas en donde se concentran las tasas más elevadas de criminalidad. El descubrimiento de estas zonas de tránsito, altamente deterioradas, explicaría el debilitamiento del control social y los índices alarmantes de delincuencia apreciados en las mismas.

Los primeros ecologistas relacionaron directamente la oscilación de las tasas de criminalidad con la aproximación o distanciamiento de los grupos humanos respecto a dichas zonas de transición. Este modelo es conocido con el nombre de gradiente ecológico.

5.- Algunas Investigaciones sobre Áreas Criminales de la Escuela de Chicago: C. Shaw, M. McKay y Thrasher.

a)                  Abbot y Breckinridge, obtuvieron datos que respecto al emplazamiento de las viviendas de los delicuentes y la densidad relativa de la población en los diversos barrios de la ciudad, evidenciaban que aquellas coincidían con las áreas de mayor congestión, sin espacios libres y de esparcimiento, en las proximidades del ferrocarril. Tales hechos propiciarian el delito, pues los problemas de adaptación social y control, potenciados por el bajo nivel económico, predisponen al mismo. Un dato relevante era que más de la mitad de las madres de familias emigrantes debían trabajar fuera del hogar.

b)                 Clifford R. Shaw (1929). El valor de esta obra radica en que intenta conciliar el análisis “factorial” con el que él llama el “situacional” referido a la motivación individual del delincuente dentro de los esquemas objetivos de la acción social. Para este autor, el infractor es una persona común y corriente (normal), por lo que al analizar las causas que hacen que un joven se separe de los grupos convencionales, se enfoca en su propio entorno, enclave cultural dentro de la urbe que genera delincuencia tal como genera pobreza, enfermedades, etc. En estos lugares, los comportamientos desviados son modelos conductuales aceptados y esperados, caracterizados por una actitud hostil hacia las agencias de control social.

El deterioro físico, aglomeración humana, alta movilidad de la población, proximidad a la áreas de la industria y el comercio, serian las características de estas áreas. Un déficit del control social primario, sería el dato criminológico más importante. La llamada ecología humana no es otra cosa que el determinismo geográfico, por lo que supone que el deterioro físico y la aglomeración humana son correlativos. Aclara, finalmente, que el factor externo, no es determinante y que es necesario estudiar de manera más especifica las causas de la criminalidad.

De sus estudios concluye:

-          Los delincuentes no difieren del resto de las personas en cuanto a inteligencia, características físicas y de personalidad.

-          En las áreas criminales, las instituciones y tradiciones convencionales se encuentran deterioradas e incapaces de ejercer control sobre los niños.

-          Pocas posibilidades de empleo, lo que genera desde niños oportunidades e incentivos para el acto delictivo.

-          El comportamiento delictivo se aprende y se trasmite a modo de tradición. Cada barrio hace gala de su particular idiosincrasia criminal.

-          Las carreras delictuales se consolidan en la interacción con otros delincuentes y la internalización de los valores de estos grupos.

-          La alta movilidad de las áreas de transición, genera un estado crónico de desorganización que hace imposible el aprendizaje de valores y la disciplina.

c)                  Shaw y McKay en dos obras de 1931 y 1942, analizando diversos mapas delictivos, concluyeron lo siguiente:

–        Status físico: los índices más altos de delincuencia se encuentran en las zonas de la industria pesada y el comercio o sus inmediaciones.

–        Status económico: los índices más altos de delincuencia se encuentran en las áreas de inferiores niveles adquisitivos.

–        Composición de la población: Las áreas con alto nivel delictivo, son principalmente de habitantes negros y extranjeros.

A partir de estos estudios, nacen interrogantes necesarias para comprobar el real alcance de estos postulados.

i)                    Fue necesario verificar si este modelo se aplicaba a otras urbes menos industrializadas. En la Universidad de Hawai, se comprobó que la disposición de la ciudad es muy similar, sin embargo, la interacción de los individuos (por las características idiosincráticas de la isla) difiere de sus símiles continentales.

ii)                  Fue necesario hacer la diferenciación entre áreas criminales y de comisión de delito. Para White, lo esencial era comparar la residencia del delincuente y el lugar de comisión de delito con los focos industriales y comerciales. Los índices de residencia decrecen hacia las afueras de la ciudad al igual que el de comisión de delito, no obstante, este último lo hace más fuertemente entre la zona II y III.

iii)                Un tercer problema era el de definir si estas áreas generan delictividad o simplemente atraen a los individuos “desviados”. Más tarde Elmer aportó, en relación a esto que las áreas que producen delincuencia no lo hacen por su aglomeración, sino por su movilidad social.

REF.: GARCÍA-PABLOS DE MOLINA, Antonio. Manual de criminología, introducción y teorías de la criminalidad. Madrid, Espasa-Calpe, 1988.

2 Responses to Escuela de Chicago y Teorías ambientales del delito.

  1. Gracias, muy interesante la postura teórica de esta Escuela.

  2. Avatar francisco serrano
    francisco serrano says:

    señores por favor estamos en otra etapa. disculpen su pobre vision, tiene mucho tinte de racista y mediocridad, es decir ser pobre y migrante es sinonimo de se potecialmente delincuente. disculpen siento verguenza ajena.