Decir que Chile es un país donde predomina un estilo de vida basado casi exclusivamente en la concepción burguesa de las relaciones humanas, puede sonar de perogrullo. Sin embargo, aquello que abunda, a veces parece menos evidente entre tantos que buscan lo particular. Esto que se asoma como un primer componente del tema en el que pretendemos adentrarnos, tiene que ver con aquella exacerbación de lo particular, lo que no es mas que una característica que podría identificarse como parte de la visión burguesa acerca de cómo debe ser el comportamiento político. Muchos de quienes se postulan a los cargos de representación en distintos niveles del gobierno republicano, se presentan argumentando que la orientación político partidista no es realmente tan importante como las características personales de quien asume el cargo, con lo que están, a lo menos, otorgando mucha mayor importancia a las creencias individuales que a las colectivas. De esta misma forma, el triunfo de aquel estilo de vida (que en ciertos términos pudiera ser considerado hasta una moda) se ha tomado los inconscientes humanos y los ha arrastrado a vivir vidas donde la duda máxima se presenta al preguntarnos si este estereotipo de hombre maza (del que todos formamos mas o menos parte) vive de acuerdo a como piensa o piensa de acuerdo a como vive.








